Por: Edwin Ari Queque Muchos escritores se vacilan con la pluma al aire, sin saber cuál es el mensaje que desea alcanzar al público y algunas veces se pierden robando ilícitamente algunos versos. Es lamentable.
Hoy en día la idea de escribir se propaga con el viento de ser escritores, ciertas personas se creen escritores por el simple hecho de que sus escritos se publican. La verdad con errores subrepticios. O será que se aferran o aman tanto la frase “uno aprende de sus propios errores” pero, ¡hasta cuando! pero en fin es el trabajo de los críticos literarios pero hoy nuevamente me toca comentar sobre un nuevo poemario.
El mundo in extremis, al parecer este hermoso poemario está escrito con una sana intención literaria, por cierto es un libro lleno de aventura escritural y originalidad. El autor de este poemario es Eleuterio Rufo Moya Cosi. Un joven poeta andino que retoña cada día juntamente con su pensamiento de escribir un verso en cada esquina literaria. Pues siempre buscando el arte de escribir.
Un poeta nacido en el Distrito de Quilcapuncu - Putina. Actualmente es estudiante del Instituto Superior Pedagógico de Huancané, también incursiona en el andar del periodismo y en otras tareas literarias.
El mundo in extremis. El autor de esta obra literaria en el fondo muestra tres partes muy interesantes o sea lo divide en tres partes: poesías, historias, cuentos. Esta obra tiene originalidad en la vida literaria y muchos se olvidan de esa palabra originalidad. Es pues, una obra renovada con palabras exquisitas y con singularidad de sus versos: en resumen, creatividad literaria. Ya que se basa con el sentimiento lírico y sus versos son escritos con un lenguaje fácil de entender, al parecer él escribió para todo los lectores sin obviar a los niños; cuyo contenido de fondo es la tristeza y la emoción inmensa hacia su tierra altiva. No sólo eso, también hace que sus experiencias vividas en su juventud sea trasformada en versos, pero mejor aún el autor clama contra la injusticia por parte de las autoridades sin mente humana. Por cierto Eleuterio no se olvida de su tierra abnegada, ni mucho menos de su experiencia corazonada.
En cuanto a la historia el autor narra con una extraordinaria técnica narrativa propia y con un lenguaje sencillo, pues con valores dominantes sobre la historia no ficticia. Dicho sea de paso sus cuentos relatan aventuras reales optadas o vividas por el autor basado con el trajinar de su vida estudiantil un cuento con vehículo de difusión. En fin el autor crea el mundo de su cuento.
El poeta, a la vez se enfrenta a la realidad -corrupta-que pretende desarmar. Es obvio, el poeta tiene una conciencia de romper esquemas y luego volverlo a baldearlo; tiene una conciencia de cambio, de rebeldía y de libertad. Que todo pueblo clama para iniciar el cambio y llegar a la cumbre de la verdad. Un nuevo amanecer.
Es pues, la formación consciente del autor en la escritura, la formación viene de uno mismo y al parecer Eleuterio es consciente que la literatura no es un juego. Es arte. Pero es sabido que todos tenemos errores, es obvio con el tiempo uno se perfecciona no será en su total dimensión. Por su puesto la única arma para perfeccionarnos es la lectura constante, siempre manteniendo la ideología de escribir cada día mejor. En fin, la palabra manifiesta ideas, sentimientos, deseos expuestos sin tregua alguna, porque la literatura es un goce estético, con la vida misma.

TAMBIÉN SONREÍ EL LLANTO
El brío de la soledad sedienta.
La cabellera de la muñeca
Enciende la hacienda de mi corazón.
Un caudillo tierno exclama sobre el colchón de púrpura,
Tiritando en la sombra del fuego.
El rábano de oro se marchita en el
Refrán de aquel hombre pobre e,
Implume que no pudo volar sobre el
Oleaje de aquel mar lúgubre.
Rondó armónico que han de oír,
Un esclavo rondeño ha de componerlo.
Flautín hermoso han de destrozarlo,
Ordeñando el opúsculo infalible.
Mudables hombres del infierno,
Observen la hoja de mi pecho
Y la flor de mi comentario que se
Adinera en el accidente de mi palabra.
Cóndor de las punas complicó
Ondamente, la vida de vuestros llantos.
Suculento chocolate saborearon los
Infelices de aquel prodigio.
...Recuerdo aquella vez, de un accidente de tránsito, donde decenas de hombres combatieron sus vidas, algunos de ellos fenecieron, y éste es el fruto de ella.

Y NADIE ES HUMANO...
Nada sabrán las penas, los yugos de la humanidad.
Hoy sólo es tristeza, que daña mi alma,
hoy sólo la lluvia moja mi rostro.
¡hombres pobres humanos! ¡qué debo hacer?
¡callar mi voz?
Es cierto, nadie es humano
cuando el pobre cae al abismo de la miseria,
cuando la lluvia ensangrentada
nace junto a la aurora infinita.
La soledad es la única que consuela
la esperanza de aquellos desempleados
y explotados de carne en carne,
hueso en hueso...
La lluvia moja a todos, aún más
a los desprotegidos, a los miserables
y a los que perdieron su voz
en un grito de libertad.
Es cierto, nadie es humano
cuando el pobre pobre se ahoga entre el mar de lágrimas,
cuando el día amanece y anochece
junto a la corriente del río "sangre".
Es cierto, nadie es humano
cuando la lluvia moja a los pobres,
el sol declina en sus narices,
el hambre corroe sus fuerzas.
Y nadie es humano
cuando el hombre muere,
la lluvia cesa...



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